Árbæjarsafn es el histórico museo de la ciudad de Reykjavík, así como un museo al aire libre y un museo regional. Su propósito es dar al público una idea de las condiciones de vida, el trabajo y las actividades recreativas de los habitantes de esta ciudad en épocas anteriores. Yo llevaba mucho tiempo queriendo ir a visitarlo y por fin pude verlo con unos cuantos amigos en un, en principio, soleado día. Como ya todos sabéis, el tiempo en este país cambia muy rápido, por lo que empezó con sol e incluso calor, y terminó nublado, frío y con viento, pero la visita fue bastante bien. Nos reunimos ocho personas para ir al museo, de las cuales seis cogieron el autobús desde el centro de la ciudad hasta el museo, y una amiga y yo fuimos andando. El camino a pie es de unas dos horas, pero con el día soleado lo pudimos disfrutar, además de que descubrimos distintas calles de la capital que desconocíamos. Al llegar, es cierto que estábamos un poco cansadas, pero después de sentarnos unos minutos y esperar al resto de amigos que venían en autobús, pudimos entrar. Hay dos líneas de autobuses que paran casi en la puerta del museo, por lo que es fácil llegar hasta allí sin ninguna pérdida. También, el recorrido a pie es casi todo en línea recta, por lo que no hay ningún tipo de problema. A quién le guste andar, yo le recomiendo que vaya andando tranquilamente para ver el paisaje, las calles, edificios y naturaleza que nos ofrece esta gran ciudad. 
Árbær, un museo al aire libre

Para entrar al museo hay que pagar entrada. La entrada normal cuesta unas 1.500 isk. Si se va en grupo de diez o más personas, la entrada es de 820 isk, al igual que si se es estudiante de la universidad, por lo que nosotros ocho pagamos este último precio. Y si se tiene 18 años o menos, la entrada es gratuita. Llegamos al museo aproximadamente para las 13 horas, puesto que teníamos planificado llegar a dicha hora para poder tener un tour guiado a través del museo. El tour consistía en que el hombre que trabaja en dicho museo nos dejaba entrar en algunas de las casas explicando su historia y algunas anécdotas de la gente que vivía en estos lugares. Después del tour, nos dejó a nuestro aire, pudiendo ver todo desde fuera, ya que volvíamos a ser turistas como si no tuvieran guía, por lo que pudimos hacer de nuevo el recorrido y ver todo desde fuera. 
Árbær, un museo al aire libre 

Este museo recrea, como he comentado, la antigua vida de los habitantes del país. Por este motivo, se pueden ver las casas, tanto por fuera como por dentro, de épocas anteriores. Algunas de las casas eran bastante antiguas, y tanto habitaciones como cocina eran muy viejas, contando con todo tipo de materiales utilizados antiguamente. Todas las casas y la iglesia que están dentro del museo han sido transportadas desde distintos puntos de la ciudad para mantenerlas en buen estado. El único edificio que está en el mismo sitio donde fue construido es la granja, la cual sigue en el mismo estado de siempre. 
Árbær, un museo al aire libre

En el museo, además de casas, iglesia, granja, jardines y todo lo demás que recrean el antiguo Reykjavík, se pueden ver distintos tipos de animales como son gallinas y caballos, los cuales son típicos en las granjas del país. Lo único extraño es que no había ovejas, cuando son uno de los animales más famosos de Islandia. Pero hay que tener en cuenta que si este museo al aire libre tuviera que tener todo lo típico y famoso del país, no cabría en dimensiones, con lo que es una pequeña muestra resumen de lo que puedes encontrarte por la ciudad en décadas anteriores. A mí me gustó bastante el museo, pero lo que más me llamó la atención, sin duda fueron las famosas casas con el césped por el tejado. En directo no tiene desperdicio alguno, es maravilloso como la naturaleza puede actuar de esta forma.
Árbær, un museo al aire libre

Visto todo el museo, llegó la hora de volver a la ciudad. Como he dicho al principio, el tiempo fue empeorando poco a poco, con lo que mi amiga y yo decidimos unirnos al resto y volver al centro en autobús, el cual no tarda mucho en términos de tiempo. Fue una buena visita a un bonito museo. Si tenéis tiempo y queréis conocer un poco de historia de la ciudad que visitáis, este es un buen lugar para empezar a conocerla. 

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